quarta-feira, maio 19, 2004
Pastilhas
Quando me cruzo na rua com pessoas assim, de sorriso aberto, felizes, de passada confiante em direcção ao futuro ou ao parque de estacionamento mais próximo, interrogo-me sempre, perplexo, de onde é que raio vêm, que noticiários andam a ver e que pastilhas tomam.
(Mail-circular acabado de chegar à redacção)
Sabe: tanto me faz que seja o Moreira como o Baía. É-me indiferente que o Scolari escale um defesa do Penafiel ou do Marítimo: até podia escalar um peixe-agulha. Estou-me nas tintas para o que Mourinho diz das arbitragens quando perde um jogo e para a novidade de os senhores ministros e os senhores brigadeiros da GNR correrem em conformidade nos ensaios das mangueiras anti-motim. Por mim, acredite, o Sporting até pode vender o Liedson e mandar o sr. engº Santos em digressão a Fátima. E o Benfica ceder o Luisão e o sr. Camacho ao Real Madrid em troca de acções da Elite Models. Tanto me faz. Podiam agora baixar um bocadinho o som, por favor?
terça-feira, maio 18, 2004
Futebol
Este meu amigo benfiquista explica-me que a vitória na final da Taça foi importante por muitas razões. E que a principal talvez seja poder ser entendida como uma espécie de retoma, depois da crise em que o clube andava enredado. Não o quis desanimar. Mas sempre lhe disse que se esta retoma for como a outra, que bem pode esperar sentado.
Os versos mais tristes
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
Pablo Neruda, Poema 20
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
Pablo Neruda, Poema 20
segunda-feira, maio 17, 2004
Uma árvore
Como se pudesses fazer à tua Vida o que Malevitch fez à Pintura com o Quadrado Negro; como se pudesses apagar as imagens do passado. E então comoveres-te a olhar as folhas recortadas do lódão, porque pela primeira vez à face da terra havia uma árvore e as suas folhas começavam a nascer.
Nocturnos de la ventana
Un brazo de la noche
entra por mi ventana.
Un gran brazo moreno
con pulseras de agua.
Sobre un cristal azul
jugaba al río mi alma.
Los instantes heridos
por el reloj pasaban.
Asomo la cabeza
por mi ventana, y veo
cómo quiere cortarla
la cuchilla del viento.
En esta guillotina
invisible, yo he puesto
las cabezas sin ojos
de todos mis deseos.
Y un olor de limón
llenó el instante inmenso,
mientras se convertía
en flor de gasa el viento.
(Federico García Llorca, excerto de Nocturnos de la Ventana)
entra por mi ventana.
Un gran brazo moreno
con pulseras de agua.
Sobre un cristal azul
jugaba al río mi alma.
Los instantes heridos
por el reloj pasaban.
Asomo la cabeza
por mi ventana, y veo
cómo quiere cortarla
la cuchilla del viento.
En esta guillotina
invisible, yo he puesto
las cabezas sin ojos
de todos mis deseos.
Y un olor de limón
llenó el instante inmenso,
mientras se convertía
en flor de gasa el viento.
(Federico García Llorca, excerto de Nocturnos de la Ventana)
Encuentro
Ni tú ni yo estamos
en disposición
de encontrarnos.
Tú... por lo que ya sabes.
¡Yo la he querido tanto!
Sigue esa veredita.
En las manos
tengo los agujeros
de los clavos.
¿No ves cómo me estoy
desangrando?
No mires nunca atrás,
vete despacio
y reza como yo
a San Cayetano,
que ni tú ni yo estamos
en disposición
de encontrarnos.
(Federico Garc ía Llorca)
en disposición
de encontrarnos.
Tú... por lo que ya sabes.
¡Yo la he querido tanto!
Sigue esa veredita.
En las manos
tengo los agujeros
de los clavos.
¿No ves cómo me estoy
desangrando?
No mires nunca atrás,
vete despacio
y reza como yo
a San Cayetano,
que ni tú ni yo estamos
en disposición
de encontrarnos.
(Federico Garc ía Llorca)
...e não nos deixeis cair em tentação...
O mal de se resistir a uma tentação é que podemos não ter uma segunda chance.
domingo, maio 16, 2004
[O que diz a constituição europeia sobre o euro-festival da canção?]
às questões decisivas
ninguém
responde
ninguém
responde
sábado, maio 15, 2004
[Os taludes a pique]
Há um fio suspenso entre duas margens
e os jovens correm desamparados.
Caminham depois nos taludes a pique,
nas arribas de argila e areia.
Conhecem as frases onde se respira sob a página impressa
e a ninguém perguntam em que repartição pública
se tira do corpo uma coroa de lâminas.
e os jovens correm desamparados.
Caminham depois nos taludes a pique,
nas arribas de argila e areia.
Conhecem as frases onde se respira sob a página impressa
e a ninguém perguntam em que repartição pública
se tira do corpo uma coroa de lâminas.
Local
Na estrada da Manta Rota, junto à Quinta da Fidalga, foi construída uma rotunda fora do alinhamento da via. Notável! Só visto! Os automobilistas vêm de Sul e, obviamente, seguem a direito, deixando a bombordo um círculo de betão que só a custo, já de passagem, é possível avistar. A autoridade, atenta, diligente, eufórica, posta-se a cinquenta metros da Columbófila e emite o autozinho respectivo. Não ocorre à Guarda que seria mais útil saindo do esconderijo e ajudando quem passa a compreender o labirinto e a prevenir acidentes, mesmo com o ónus de a estatística não referir no fim do mês a sua intensa actividade, que pelos vistos se mede a recibos de multa. Em Cacela arriscamo-nos assim a receber o Prémio Mundial de Engenharia dos Transportes e, do mesmo passo, a contribuir decisivamente, por via das receitas da GNR de Vila Real de Santo António, para o equilíbrio das contas públicas, até aqui, como é sabido, deficitárias.
sexta-feira, maio 14, 2004
As metáforas
São estas as metáforas: para falar do Verão e dos dias claros, as crianças a correr no recreio contra a manhã que trouxe ainda algumas nuvens; para falar do adeus (ou calar o adeus), o jacarandá da Alameda que teima em não florir.
quinta-feira, maio 13, 2004
Lido já não sei onde e copiado à mão
Só no País das Maravilhas de Alice, por exemplo, em que a sobrevivência dos passeriformes de bico retorcido se encontra ameaçada a curto prazo, seria possível pensar uma política de crescimento económico nacional de médio e longo prazo assente na recolha, depenagem e exportação de passeriformes de bico retorcido. Só aí, por exemplo, faria sentido instituir essa política de crescimento económico e simultaneamente legislar no sentido da defesa e conservação dos ditos passeriformes. Só aí, no intervalo para o chá, às cinco da tarde, faria sentido o Chapeleiro Louco e a Rainha de Copas entenderem-se numa estratégia de desenvolvimento turístico e defesa ambiental da Lagoa dos Nenúfares do Silêncio, privilegiando, por um lado, a actividade motonáutica e os espectáculos de fogos artificiais (motonáutica de manhã e à tarde e estralaró à noite), e por outro lado a observação das aves aquáticas e a constituição de uma reserva integral faunística e florística, com a visitação condicionada a rigorosos critérios de ordem científica.
Uma rosa só
Uma rosa negra substituindo o lugar do teu rosto foi a forma que encontraste de melhor me dizer adeus. Tiveste a infinita complacência de não me dizer abertamente que foi o fim, embora no teu íntimo o sentisses já há muito. Ao espinho que na rosa de imediato não vi cravaste-o bem fundo em mim com aquele lapidar "eu compreendo" com que se encerra qualquer conversa cujo rumo está à partida traçado. Enregelado, vi-te a afastar sob a espessa cascata de água que as nuvens se entretiveram a despejar toda a tarde num prenúncio inevitável do que havia dentro de ti. Sem mesmo olhares para trás, afastaste-te, e no teu lugar, longe, por entre as pesadas nuvens do fim de tarde, fizeste brotar um arco-íris sem que todavia fossem tuas as cores que nele se avistavam, embora uma vã e ridícula esperança me tivesse levado a crer, por um miserável instante, que sim.
Prostrado, sentei-me na terra húmida sem lhe notar o odor de mãe, desejando que se apague depressa o que dentro de ti houver de ser apagado.
Prostrado, sentei-me na terra húmida sem lhe notar o odor de mãe, desejando que se apague depressa o que dentro de ti houver de ser apagado.
quarta-feira, maio 12, 2004
[Os livros]
E às vezes, muito mais tarde, surpreendias-te por de
facto não teres caminhado sobre as águas
mas apenas lido uma história em
que alguém caminhava sobre as águas.
facto não teres caminhado sobre as águas
mas apenas lido uma história em
que alguém caminhava sobre as águas.
A Imprensa e uma história antiga
Não sabiam ler: mas seduzia-os o poder das palavras, porque as palavras eram a Verdade irrefutável. O que lhes diziam que vinha escrito nos livros tinha um poder só comparável à palavra de Deus (também 'a palavra'). Por isso acreditavam nos jornais do mesmo modo que acreditavam no catecismo. O doutor Naná bem se esforçava por trazê-los a terreiro: «ai vocês estão mesmo a pensar que o Governo vai aumentar as reformas?» « É o que diz no jornal, senhor doutor.» «Irra! E então vocês acreditam no que vem nos jornais? São de bom tempo...»
Um dia, entusiasmado, o doutor veio com a boa nova: os americanos tinham chegado à lua e o homem pisava finalmente solo extra-terrestre; começava uma era de novos horizontes e de novas perspectivas para uma humanidade agarrada ao chão e à sombra; etc. Aquela gente quase analfabeta, muito duvidosa dos avanços tecnológicos e para quem era pouco crível sequer que um avião voasse com pessoas lá dentro (ainda que, de facto, o vissem pelo fim da tarde a sobrevoar os montes e a deixar um risco branco no céu), torceu o nariz. Que «era o que faltava». Um até perguntou: «E entraram por aonde? Aquilo tem um buraco?» O doutor calou-se. Mas na semana seguinte apareceu com um jornal e, vitorioso, leu o relato da aventura. «Estão a ver? Convencidos?». E teve a resposta que merecia: «O senhor doutor é de bom tempo: então ainda acredita no que vem nos jornais?»
Um dia, entusiasmado, o doutor veio com a boa nova: os americanos tinham chegado à lua e o homem pisava finalmente solo extra-terrestre; começava uma era de novos horizontes e de novas perspectivas para uma humanidade agarrada ao chão e à sombra; etc. Aquela gente quase analfabeta, muito duvidosa dos avanços tecnológicos e para quem era pouco crível sequer que um avião voasse com pessoas lá dentro (ainda que, de facto, o vissem pelo fim da tarde a sobrevoar os montes e a deixar um risco branco no céu), torceu o nariz. Que «era o que faltava». Um até perguntou: «E entraram por aonde? Aquilo tem um buraco?» O doutor calou-se. Mas na semana seguinte apareceu com um jornal e, vitorioso, leu o relato da aventura. «Estão a ver? Convencidos?». E teve a resposta que merecia: «O senhor doutor é de bom tempo: então ainda acredita no que vem nos jornais?»
[O poder das palavras]
A luz mudava de lugar
quando a linguagem mudava de lugar
os objectos. O poder das palavras
insinuava-se contra o inverno.
As crianças corriam à beira do lume como se
nas páginas de nenhum livro pudesse
a tempestade acolher-se de novo.
quando a linguagem mudava de lugar
os objectos. O poder das palavras
insinuava-se contra o inverno.
As crianças corriam à beira do lume como se
nas páginas de nenhum livro pudesse
a tempestade acolher-se de novo.
terça-feira, maio 11, 2004
Coisas que agora nos fazem sorrir
Atiçar os cães à canalha, vigiar os muros da propriedade de caçadeira assestada às veredas da encosta, tomar chá de absinto para as bichas ou xarope de folhas da figueira do inferno para a coqueluche, transformar uma pistola de alarme, marcar a água de herdeiros, cortar um pau de lódão que vergue mas não quebre, temer o escaravelho, preparar o gesarol.
Tatuagem
Lembrava-me de um camarada de recruta (colegas são as putas) dizer que as defensivas e as patrulhas começavam a viciá-lo. E que o jogo da ordem unida e da parada, que a carreira de tiro e a pista de obstáculos lhe traziam à memória os jogos da infância, substituídos os fuzis de madeira e os punhais de plástico por armas verdadeiras e o cheiro avassalador da pólvora e do rastilho. E que já só sonhava com explosões e pelotões operacionais e cenários de guerra. Encontrei-o ontem. Contou-me que era sócio-gerente de uma empresa de sucesso que comercializa flores de estufa. Falou-me dos filhos e da Mariana. Sorriu ao recordar a tapada de Mafra e o desenho dos seus muros, as noites sem dormir durante a semana de campo, o LGF 88 e os fios de tropeçar, as minas anti-carro, a farda número 3 enlameada, as balas tracejantes, os tiros de rajada, a HK montada num tripé. Disse «pois cá vamos andando». E via-se, por detrás do sorriso composto, que ao longo do tempo uma profunda e magoada tristeza se tinha agarrado à sua pele como uma tatuagem.
[Um poema antigo]
As c idades todas do teu rosto
à minha beira, a inclinação
do olh ar por cima dos telhados
à procura dum vaso ou da jan
ela aberta para o rio: só
depois a casa, o pequeno bosque
das palavras à entrada da
porta, a luz de junho adormec
ida nos degraus, a mão im paciente
a numerar as páginas dos livros.
à minha beira, a inclinação
do olh ar por cima dos telhados
à procura dum vaso ou da jan
ela aberta para o rio: só
depois a casa, o pequeno bosque
das palavras à entrada da
porta, a luz de junho adormec
ida nos degraus, a mão im paciente
a numerar as páginas dos livros.
Reforma
É curioso: depois de voltas e mais voltas, depois de tantos ensaios, depois de tanto diagnóstico, o tão aguardado sistema de avaliação de desempenho dos funcionários públicos é afinal exactamente igual ao que vigora em muitas empresas privadas. Ainda bem que o bom senso acabou por impor-se: os privados é outra limpeza, como se sabe e bem recentemente se provou de novo, se necessária fosse a prova, pelo excelente desempenho das empresas externas contratadas pelo Ministério da Educação para tratar do processo de colocação de professores. Pois é assim: como no sistema agora promulgado pelo sr. Presidente da República, na minha empresa sou eu que escolho os directores de projecto sem a chatice e a perda de tempo dos concursos (era o que faltava que tivesse que dar satisfações públicas justificando a nomeação de um afilhado: a empresa é minha, eu é que sou o chefe); também à imagem do sistema promulgado pelo sr. Presidente da República, eu, o chefe, a sós com a minha superior competência e capacidade ímpar de discernimento, é que avalio os assalariados da empresa, definindo objectivos, competências comportamentais (por exemplo, capacidade de adaptação ao mau-humor matinal de moi même) e atitude pessoal (por exemplo, aptidão inata para a aceitação do facto de que durante dois anos não vão ser aumentados); finalmente, e como no sistema agora promulgado pelo sr. Presidente da República, claro que não sou avaliado por ninguém: sou o chefe, eu é que sei, só avalio.
Está a administração pública, portanto, no bom caminho e de parabéns. Agora, quando os Serviços públicos funcionarem mal já se sabe onde mora a responsabilidade e como se trata a doença: é só ir aos arquivos e vasculhar as classificações de desempenho dos funcionários sujeitos a avaliação.
Está a administração pública, portanto, no bom caminho e de parabéns. Agora, quando os Serviços públicos funcionarem mal já se sabe onde mora a responsabilidade e como se trata a doença: é só ir aos arquivos e vasculhar as classificações de desempenho dos funcionários sujeitos a avaliação.
segunda-feira, maio 10, 2004
As quotas...
Foi hoje promulgada pelo Presidente da República a lei que determina o método de avaliação dos funcionários públicos. Evidentemente, tal representa um avanço notável na carreira do serviço público, na medida em que quem trabalha para os serviços do Estado não estava habituado, até aqui, a receber promoções por mérito, mas sim, antes em função da antiguidade no posto. Até aqui tudo correcto, a iniciative é de aplaudir porque inova e, parece-me, sem aprofundada análise da mesma, que inova onde era necessário inovar. Todavia, como é normal, no melhor pano cai a nódoa e aqui, segundo julgo crer, os sindicatos têm toda a razão em apontar o dedo a um sistema que lavra num erro crasso que é o de estabelecer quotas para os funcionários que podem ser merecedores de determinada nota na avaliação que vierem a receber.
Tal parece-me pura e simplesmente inaceitável no seu conteúdo. Percebe-se, evidentemente, o alcance, visa evitar-se que todos os funcionários de um serviço recebam, em conluio corporativo, a nota máxima. Penso todavia que se podia lá ter chegado de outra forma. Qual? por exemplo, fazendo intervir na nota da avaliação a opinião do público que é atendido pelo funcionário ou que usufrui de um serviço. Assim evitava-se, entre outras coisas, que ao funcionário de determinado serviço fosse dada nota máxima se esse serviço recolhesse péssima opinião junto do público que serve. No fundo, trata-se de fazer aplicar ao Estado os mesmos critérios de qualidade por que se deve reger uma instituição privada que queira obter uma certificação no âmbito das normas ISO, critério infinitamente mais razoável que o das quotas.
Tal parece-me pura e simplesmente inaceitável no seu conteúdo. Percebe-se, evidentemente, o alcance, visa evitar-se que todos os funcionários de um serviço recebam, em conluio corporativo, a nota máxima. Penso todavia que se podia lá ter chegado de outra forma. Qual? por exemplo, fazendo intervir na nota da avaliação a opinião do público que é atendido pelo funcionário ou que usufrui de um serviço. Assim evitava-se, entre outras coisas, que ao funcionário de determinado serviço fosse dada nota máxima se esse serviço recolhesse péssima opinião junto do público que serve. No fundo, trata-se de fazer aplicar ao Estado os mesmos critérios de qualidade por que se deve reger uma instituição privada que queira obter uma certificação no âmbito das normas ISO, critério infinitamente mais razoável que o das quotas.
domingo, maio 09, 2004
[Um trono]
Nunca compreenderemos essa arte obscura de trazer a
água do fundo do poço nas manhãs ainda frescas de Março
como se só então a luz pudesse, escorrendo
por entre o labirinto dos canais de rega,
poisar por instantes num trono de palma.
água do fundo do poço nas manhãs ainda frescas de Março
como se só então a luz pudesse, escorrendo
por entre o labirinto dos canais de rega,
poisar por instantes num trono de palma.
sábado, maio 08, 2004
SUL
É já logo à noite. Às 22.00 horas. A apresentação do número oito da revista SUL. Em Olhão. No bar Catita & Companhia.
Todas as coisas
Os dias continuam cinzentos. Mas o chão do pomar de amendoeiras, ao fim da tarde, fica estranhamente iluminado. Como se as folhas e os frutos tivessem uma luz própria e por um instante essa luz nos trouxesse tudo quanto julgávamos perdido: um nome escrito a tinta permanente no caderno de capas azuis, o pátio, a varanda, um cântaro com água, as promessas de mudar o mundo.
Os extremos
A comunicação social tem ido atrás (às vezes à frente) do pior que temos e do pior que somos. Custa assistir a este ritual diário. Que entra pelos editoriais, pelas primeiras páginas, pelas colunas de opinião, pelos noticiários televisivos. Uma tristeza. Mas a gente recorda-se, ou deverá recordar-se sempre, de um tempo em que se fabricavam e usavam filtros para obliterar a percepção pública disso mesmo, da irracionalidade, do compadrio, da injustiça, da arbitrariedade. Ora talvez não seja pior (não é) aguentar os actuais exageros que suportar as antigas omissões, o silêncio, a censura prévia. Convinha ter presente...
O mau é que os exageros de um lado costumam justificar os exageros do outro. E é assim: a irracionalidade tem dois extremos que se tocam.
O mau é que os exageros de um lado costumam justificar os exageros do outro. E é assim: a irracionalidade tem dois extremos que se tocam.
sexta-feira, maio 07, 2004
Fica...
Nem há cinco minutos, dos verdadeiros, não daqueles nossos que se estendem por tempos infinitos quando estamos juntos, partiste e sinto já aquela horrível sensação. De vazio.Vazio gelado que me impede de sentir, pensar, ponderar, ou sequer articular uma palavra que te convença a ficar. Fazes bem, sei que fazes bem e não te censuro, nem podia, por esta partida. Guardo de nós cada instante na memória, como se cada um desses instantes fosse melhor e mais doce que o anterior e infinitamente pior que o seguinte. Guardo ainda cada arco-íris, cada poema, cada palavra, cada sílaba, cada letra, como os tesouros mais importante que poderia aspirar a encerrar na minha caverna secreta. Apago o meu apego a ti pelo espaço de tempo que me for indispensável, a tua imagem, porque me dói vê-la. Sobrevives-lhe, em mim, nas ideias, no sentimento, no sorriso do Sol, mas recuso guardar um ícone teu, um único que seja, porque assim me posso permitir duvidar se foste real, ou achar que te criou a minha féstil imaginação. E no entanto, ainda que parecendo-me que és real, sei que as meninas do mar, simplesmente, não existem...
quinta-feira, maio 06, 2004
A grande retirada
À custa de ouvir dizer desde tenra idade que "de Espanha nem bons ventos nem bons casamentos", fui interiorizando a ideia que tal correspondia mesmo à verdade. E assim, o orgulho ibérico nunca existiu e dentro de mim nasceu apenas um orgulho nacional que ia sendo dizimado a cada encontro de futebol entre equipas dos dois países. Mais tarde, o orgulho nacional foi-se esbatendo com a entrada na CEE e com as visitas sucessivas a Espanha, que passei a admirar na década de noventa. Afinal, nem são assim tão maus os ventos que dali sopram, nem porventura os casamentos que, confesso, não experimentei. E repensei que valia a pena olhar para aprender com o que se passava e passa no país vizinho e, porque nem tudo são rosas (senhor), com os erros que ali igualmente se cometiam e cometem. Isto para concluir que há diversas “Espanhas”, que estas evoluem a diversas velocidades e o poder central acaba por não falar a uma voz. Na comparação directa entre os dois países, normalmente envaidecia-me com o facto de darmos valentes cabazadas aos espanhóis no que tocava a gastronomia, telenovelas, touradas, vinho do porto, touradas, vinho do porto, telenovelas, gastronomia, touradas, vinho do porto e na descoberta do caminho marítimo para a Índia... Claro, havia sempre o senão de levarmos cabazadas monumentais em futebol, teatro, dança, arquitectura, literatura, urbanismo, tradição, moda, desenvolvimento, vias de comunicação, qualidade de vida, expansionismo, indústria, agricultura, finança, saúde, desporto, medicina... mas o que era isso comparado com um belo touro de Barrancos? Ou com uma litrada de Nieupoort vintage, que se bebia no Natal, depois da marcha do perú? E assim decorreram os meus tempos de juventude, sem grandes sobressaltos, quando se tratava de despoletar uma querela entre "eles" e "nós".
E de repente, Espanha cresceu. Desmesuradamente. Até tem direito a atentados internacionais, vis, bárbaros, que a colocam ainda mais no centro do mundo. Que desgraça. E que faz um primeiro-ministro recém-eleito nestas circunstâncias? Ordena a retirada das suas tropas de um país ilegitimamente ocupado. E aqui se centra, precisamente, o cerne deste post. Estará certa a retirada de Espanha do Iraque? Será esta a medida avisada que os espanhóis esperam do seu novo governo? Esta a questão, cuja resposta nos será dada dentro em breve no quadro da nova ordem internacional (mais uma!) que o Iraque, a Palestina e Israel forçosamente acabarão (finalmente!) por criar. Porque é preciso haver loucos para haver evolução. E Sharon e Bush são-no, em definitivo.
Estaremos, face ao que se disse, destinados a cometer no Iraque os mesmos erros que se cometeram em África nos anos sessenta? Pessoalmente, sempre admiti que era preciso dar tempo a África. Vigiar e eliminar, com tudo o que isso tem de utópico, o tráfico de armas, deixar regredir a civilização à era do início do domínio colonial e depois reconstruir tudo com bases sólidas, sobre as cinzas de um continente dizimado pela doença, pela fome e pela guerra. Por vezes, deixar a natureza (e não apenas a humana) agir é a melhor das soluções, minimizando-se o intervencionismo e a ingerência, retraçando-se as fronteiras de acordo com as etnias e não com os interesses económicos, federalizando onde unir não pode ser solução. A descolonização apressada, única solução possível defendida por alguns, semeou o caos e no Médio Oriente, no Iraque em particular, este neo-colonialismo pode ter consequências nefastas numa zona que depende em excesso de um petróleo com os dias contados em termos de reservas
Será por isso o abandono prematuro uma solução? Se todos os países da coligação abandonarem o Iraque deixando-o a mercê dos predadores americanos, não perderemos aquilo que os observadores da coligação nos trazem de positivo? Com que legitimidade poderá um país que não esteja presente no Iraque exigir temperança e respeito pelos direitos humanos de um soldado americano que já nos mostrou que não é melhor que o soldado iraquiano? Será isto que Zapatero terá de explicar aos seus cidadãos se da retirada das tropas, das suas e de outros países, advier o caos ao Iraque. Será isto que os detractores da manutenção das forças de paz (ninguém, que se saiba, declarou guerra ao Iraque) naquele país terão de explicar no futuro, se se atreverem a dizer que não havia outra solução que não contra argumentar ao abrigo de um ódio exacerbado aos EUA e ao seu patético Presidente que, esperemos, seja rapidamente substituído no tribunal da democracia.
E de repente, Espanha cresceu. Desmesuradamente. Até tem direito a atentados internacionais, vis, bárbaros, que a colocam ainda mais no centro do mundo. Que desgraça. E que faz um primeiro-ministro recém-eleito nestas circunstâncias? Ordena a retirada das suas tropas de um país ilegitimamente ocupado. E aqui se centra, precisamente, o cerne deste post. Estará certa a retirada de Espanha do Iraque? Será esta a medida avisada que os espanhóis esperam do seu novo governo? Esta a questão, cuja resposta nos será dada dentro em breve no quadro da nova ordem internacional (mais uma!) que o Iraque, a Palestina e Israel forçosamente acabarão (finalmente!) por criar. Porque é preciso haver loucos para haver evolução. E Sharon e Bush são-no, em definitivo.
Estaremos, face ao que se disse, destinados a cometer no Iraque os mesmos erros que se cometeram em África nos anos sessenta? Pessoalmente, sempre admiti que era preciso dar tempo a África. Vigiar e eliminar, com tudo o que isso tem de utópico, o tráfico de armas, deixar regredir a civilização à era do início do domínio colonial e depois reconstruir tudo com bases sólidas, sobre as cinzas de um continente dizimado pela doença, pela fome e pela guerra. Por vezes, deixar a natureza (e não apenas a humana) agir é a melhor das soluções, minimizando-se o intervencionismo e a ingerência, retraçando-se as fronteiras de acordo com as etnias e não com os interesses económicos, federalizando onde unir não pode ser solução. A descolonização apressada, única solução possível defendida por alguns, semeou o caos e no Médio Oriente, no Iraque em particular, este neo-colonialismo pode ter consequências nefastas numa zona que depende em excesso de um petróleo com os dias contados em termos de reservas
Será por isso o abandono prematuro uma solução? Se todos os países da coligação abandonarem o Iraque deixando-o a mercê dos predadores americanos, não perderemos aquilo que os observadores da coligação nos trazem de positivo? Com que legitimidade poderá um país que não esteja presente no Iraque exigir temperança e respeito pelos direitos humanos de um soldado americano que já nos mostrou que não é melhor que o soldado iraquiano? Será isto que Zapatero terá de explicar aos seus cidadãos se da retirada das tropas, das suas e de outros países, advier o caos ao Iraque. Será isto que os detractores da manutenção das forças de paz (ninguém, que se saiba, declarou guerra ao Iraque) naquele país terão de explicar no futuro, se se atreverem a dizer que não havia outra solução que não contra argumentar ao abrigo de um ódio exacerbado aos EUA e ao seu patético Presidente que, esperemos, seja rapidamente substituído no tribunal da democracia.
E agora?
Um amigo meu interrogava-se ontem, com alguma apreensão, "E agora, somos todos monegascos?". Confesso honestamente, que ainda não decidi o que fazer, na insofismável dialética que dentro de mim opõe o coração à razão. Isto porque me repugna abster-me ou votar em branco, a despeito dos conselhos que outros, supostamente mais sábios, nos dão nos seus escritos.
quarta-feira, maio 05, 2004
Ainda o eclipse
(Claro que o eclipse não era apenas mais que um instante. Claro que não te devolvi a lua antes da meia noite em todo o seu esplen/dor. De resto, as nuvens começaram cedo a cobrir o céu. O que vale é que, como ambos sabemos, as promessas dos poemas não são para cumprir. A literatura só serve para nos continuarmos a enganar. Mesmo, ou sobretudo, quando já nem o engano nos engana. E portanto é assim, e não é grave. O amor não se decide nos eclipses nem está dependente da lua ou das nuvens ou dos versos que escrevemos, mas do pó sobre os móveis, da cerveja no frigorífico, das idas ao supermercado, da humidade nas paredes, do peso da rotina, da monotonia, da roupa passada a ferro, do ordenado e das prestações mensais, das cartas que deixamos de receber, do silêncio, das folhas que ninguém varre e se acumulam no chão do jardim. Ainda que, ambos o sabemos também, amanhã troquemos de novo poemas de amor.)
terça-feira, maio 04, 2004
[Eclipse]
Deixa lá meu amor
não é mais que um instante
eu juro que antes da meia noite
te darei de novo a lua
em todo o seu
esplen
dor
não é mais que um instante
eu juro que antes da meia noite
te darei de novo a lua
em todo o seu
esplen
dor
[Águas de Maio]
E depois a chuva cai durante dias seguidos
e há sempre uma criança que se perde a
caminho da escola
porque se perde a
caminho do Verão
e há sempre uma criança que se perde a
caminho da escola
porque se perde a
caminho do Verão
segunda-feira, maio 03, 2004
Em Olhão, no sábado à noite
Poemas inéditos de Fernando Esteves Pinto; pinturas recentes de Gervásio; um texto de Bénédicte Houart a favor da miopia; uma viagem a Shiraz e Persepolis; uma reflexão sobre o Algarve florestal depois dos incêndios de 2003; um dossier sobre desporto onde não se fala de apitos em filigrana. Isto e muito mais no número oito da revista SUL. Com lançamento marcado para o próximo sábado, em Olhão, no bar Catita & Companhia, a partir das 22.00 horas. A entrada é livre e desejável.
domingo, maio 02, 2004
Pra onde vai o R
No feriado de Abril houve quem tivesse dúvidas sobre se se comemorava a Revolução dos cravos ou a canonização da santinha de Salazar, ou lá que é. Ontem não foi propriamente o Dia do Trabalhador, mas a véspera do decisivo Sporting vs. Benfica. Já só falta um F, o de Fado. Onde raio anda o Nuno da Câmara Pereira? Estará à espera do dia da Rraça para aparecer em grande, com todos os matadores?
Heróis do Mar
Os energúmenos do meu clube (que são assim mais coisa menos coisa iguais aos energúmenos dos outros clubes) invadiram o campo, em cenas tristes, quando o Sporting sofreu um golo. Eis um belo teste para o Euro. Eis uma excelente imagem daquilo de que, hoje em dia, somos capazes.
Chuva
O Sporting perdeu. Fez uma exibição consistente com a meteorologia e o país: cinzenta, sem um golpe de asa.
sábado, maio 01, 2004
NOTA DA GERÊNCIA
umpoucomaisdesul é mantido por José Carlos Barros (jcb) e Eurico Alves (E). Trata de rumores e pomares, árvores e poesia, futebol e fórmula 1, levante e desabafos, açoteias & platibandas, política e desamores. São permitidas incursões a centros comerciais, à ilha da Culatra, à Foia, a S. Petersburgo e à península de Cacela. Não tem programa eleitoral mas promete, um destes dias, actualizar os links.
sexta-feira, abril 30, 2004
Para Inês...
Passaram quatro anos... já quatro anos!... Ainda ontem me brindaste com uma primeira palavra. O brilho do teu sorriso aqueceu-me o coração. Cada dia foi melhor que o anterior, cada experiência mais gratificantes que todas as outras. Quero ser teu para sempre, mas sei que um dia terei de abdicar de ti. É a vida, a lei da vida; é pena que assim seja, ainda bem que assim é. Por ti cresci um pouco mais, crescerei ainda muito mais; a ti te devo muito do que sou hoje, ensinaste-me o amor no estado puro, desinteressado e altruísta que eu pensava já conhecer e verifiquei que não. Porque nem sequer espero que me ames, ou que me retribuas cada segundo que te dediquei, cada noite que perdi a olhar para ti. Enquanto não entraste na minha vida, achava que tudo era complicado, que o mundo era um lugar difícil para se viver, a despeito do meu optimismo silencioso. E no entanto, a tua fragilidade ensinou-me que nada é assim, nada pode ser complicado se visto através da inocência do teu olhar.
Lembro-me de cada noite em que adormeci contigo nos braços, cada noite de insónia que me deste, de longos passeios pelo corredor lá de casa, altas iam por vezes as horas na noite. Lembro-me de cada passo teu, de cada respiração pesada que tinhas e me inquietava. Sei que um dia sentirei falta destas preocupações e dos amuos que hoje, por vezes, tens, mas que passam em seguida. Tu e eu, hoje, não consguimos ficar zangados um com o outro por tempo a que se possa chamar tempo. Tenho receio que nem sempre possa ser assim e que um dia deixe de ser assim.
Queria tornar perpétuos estes instantes, queria que se prolongassem para sempre, assim, mas temo que tenhamos de continuar a crescer. Ambos temos ainda muito caminho por trilhar, juntos e, depois, também, separados. Hoje não lerás estas linhas, porque não sabes que existem; mesmo que soubesses não lhes saberias dar o devido significado ou já dás, mas de uma forma que é só tua. Espero, como numa garrafa solta à deriva no oceano, que um dia te cheguem estas palavras, numa praia da vida. Espero que passem por promontórios e escolhos e te transmitam amanhã o que hoje me apetece dizer-te e não saberia transformar nas tuas palavras.
Queria transmitir-te mais, muito mais, mas aspiro por que ainda possa soltar mais palavras ao vento e ao mar; anseio ainda ter esse tempo, teu e meu. Espero que ainda tenhamos esse tempo.
Amo-te filha. Parabéns pela tua quarta Primavera.
Teu pai.
PS: Foi bom voltar, ao fim de todos estes meses, a Um Pouco Mais de Sul.
Lembro-me de cada noite em que adormeci contigo nos braços, cada noite de insónia que me deste, de longos passeios pelo corredor lá de casa, altas iam por vezes as horas na noite. Lembro-me de cada passo teu, de cada respiração pesada que tinhas e me inquietava. Sei que um dia sentirei falta destas preocupações e dos amuos que hoje, por vezes, tens, mas que passam em seguida. Tu e eu, hoje, não consguimos ficar zangados um com o outro por tempo a que se possa chamar tempo. Tenho receio que nem sempre possa ser assim e que um dia deixe de ser assim.
Queria tornar perpétuos estes instantes, queria que se prolongassem para sempre, assim, mas temo que tenhamos de continuar a crescer. Ambos temos ainda muito caminho por trilhar, juntos e, depois, também, separados. Hoje não lerás estas linhas, porque não sabes que existem; mesmo que soubesses não lhes saberias dar o devido significado ou já dás, mas de uma forma que é só tua. Espero, como numa garrafa solta à deriva no oceano, que um dia te cheguem estas palavras, numa praia da vida. Espero que passem por promontórios e escolhos e te transmitam amanhã o que hoje me apetece dizer-te e não saberia transformar nas tuas palavras.
Queria transmitir-te mais, muito mais, mas aspiro por que ainda possa soltar mais palavras ao vento e ao mar; anseio ainda ter esse tempo, teu e meu. Espero que ainda tenhamos esse tempo.
Amo-te filha. Parabéns pela tua quarta Primavera.
Teu pai.
PS: Foi bom voltar, ao fim de todos estes meses, a Um Pouco Mais de Sul.
[Antígona]
Dirão talvez que a
morte não recusa a indulgência
às vezes apetece desistir a
meio da corrida
e entregar o corpo à tempestade
Outros se levantam na vertente declivosa
de novo se levantam sem
contar as sílabas
sem medir o lucro
a cerveja a juventude as esplanadas o
amor, podia
ser tudo tão simples
morte não recusa a indulgência
às vezes apetece desistir a
meio da corrida
e entregar o corpo à tempestade
Outros se levantam na vertente declivosa
de novo se levantam sem
contar as sílabas
sem medir o lucro
a cerveja a juventude as esplanadas o
amor, podia
ser tudo tão simples
quinta-feira, abril 29, 2004
[O verão quente]
Ficaram primeiro rendidos ao fascínio das frases,
à melancólica exultação das pausas, à capacidade
de evocação de coisas e lugares. Foi no ano em
que as águas desceram até às curvas de nível
da raiz do junco e os retornados ergueram nos
pátios o desenho das periferias urbanas,
as fasquias e os caixotes de contraplacado,
os panos de tenda, as tábuas encostadas
às paredes de cimento dos anexos. Em cima dos
palcos, nas varandas, nos muros dos tanques,
os acrobatas ágeis moviam archotes e
iluminavam as plateias com o fascínio das frases.
Os alti-falantes do largo, a música das fitas de
plástico e a cerveja a correr nos balcões metálicos
dos bares, os discursos na escola primária,
os cartazes afixados na porta dos armazéns
ou distribuídos à mão em dias de mercado. E só
depois o Verão. E eles rendidos ao lume
avassalador dos archotes, ao fascínio das frases.
à melancólica exultação das pausas, à capacidade
de evocação de coisas e lugares. Foi no ano em
que as águas desceram até às curvas de nível
da raiz do junco e os retornados ergueram nos
pátios o desenho das periferias urbanas,
as fasquias e os caixotes de contraplacado,
os panos de tenda, as tábuas encostadas
às paredes de cimento dos anexos. Em cima dos
palcos, nas varandas, nos muros dos tanques,
os acrobatas ágeis moviam archotes e
iluminavam as plateias com o fascínio das frases.
Os alti-falantes do largo, a música das fitas de
plástico e a cerveja a correr nos balcões metálicos
dos bares, os discursos na escola primária,
os cartazes afixados na porta dos armazéns
ou distribuídos à mão em dias de mercado. E só
depois o Verão. E eles rendidos ao lume
avassalador dos archotes, ao fascínio das frases.
quarta-feira, abril 28, 2004
Deixa lá
Muitas vezes são os eleitos que falham nos momentos decisivos. Só os medíocres têm como seguro o reino dos céus.
Alianças
Pauleta só vê a baliza. Às vezes recebe a bola em posição difícil e ainda assim insiste no remate mesmo que haja um colega melhor colocado a quem passar a bola para um golo certo. Excelente: um avançado que só vê a baliza. Um avançado que assume o risco em permanência e que nunca estaria disponível para a paz comprometida, feita de cedências estratégicas, de um governo de coligação.
Em trânsito
As mulheres mais bonitas da cidade nem sempre estão no Forum Algarve: às vezes estão ainda a caminho.
Escolhas
Uma cidade é um corpo orgânico que não depende apenas das acções de planeamento. E ainda bem. Mas o crescimento da cidade, e o modo como ela se relaciona com as pessoas que aí vivem e trabalham, e com quem a visita, é, no essencial, o resultado de modelos e estratégias de planeamento e ordenamento. Ou seja: ela é o resultado das escolhas que fizermos. Por isso não chega apenas lamentarmo-nos porque demoramos uma hora para entrar ou sair da cidade, ou porque não temos onde estacionar, ou porque os prédios de quinze pisos nos impedem a percepção da paisagem envolvente e estendem uma sombra sobre a avenida, ou porque não temos espaço público, ou porque as ruas estão desertas durante a noite, ou porque se estaciona em cima dos passeios e os peões andam no asfalto supostamente destinado à circulação automóvel, ou porque o comércio tradicional definha e estiola. É assim porque nós escolhemos assim. Ponto.
Estacionar
Não sou adepto dos centros comerciais. Desagrada-me essa espécie de apêndice que não tem relação com as vivências da cidade. Mas uso. E, entre outras vantagens não despiciendas relativamente ao comércio tradicional, agrada-me a ideia de ir às compras (comprar um livro ou uma talocha) sem a angústia prévia, tradicional nas outras partes da cidade, de saber onde estacionar.
Michael Kohlhaas e a ordem do mundo
A queixa: «Todavia passaram meses e estava prestes a cumprir-se um ano sem que ele recebesse da Saxónia uma simples declaração acerca da queixa apresentada em juízo, e muito menos a sentença. Depois de ter várias vezes reclamado junto do tribunal, perguntou ao seu advogado, em carta confidencial, a razão de um atraso tão excessivo, sabendo então que a queixa tinha sido mandada arquivar em consequência da intervenção de uma alta personalidade. A uma nova carta em que o negociante manifestava o seu espanto e perguntava o motivo de tal coisa, o advogado informou que o barão von Tronka era aparentado com dois fidalgos, Hinz e Kunz von Tronka, um dos quais era copeiro e o outro camareiro do Príncipe. Além do mais, aconselhava-o a, sem se obstinar no recurso a vias legais, procurar recuperar os cavalos que se encontravam em Tronkenburgo, avisava-o de que o barão, que naquele momento se encontrava na capital, parecia ter dado à sua gente ordem para lhos entregar, e concluía pedindo-lhe que, se uma tal solução não lhe agradasse, o dispensasse, pelo menos a ele, de insistir posteriormente na mesma causa.»
O despacho: «Decorrido esse tempo, tal como tinha previsto, Herse regressou do Brandeburgo, um pouco aliviado pelo tratamento, e com uma carta do governador acompanhada por um longo despacho. Naquela dizia-lhe sentir-se pesaroso por não poder fazer nada, afinal, pela sua causa; remetia-lhe o despacho recebido da chancelaria de Estado e aconselhava-o a retomar os cavalos deixados no castelo de Tronka, esquecendo o restante da sua queixa. A deliberação da chancelaria tinha o seguinte tom: ele, Kohlhaas, segundo o tribunal de Dresde, era um queixoso que não tinha mais que fazer; o barão, em casa de quem tinha deixado os cavalos, não lhos retinha de modo algum; que os mandasse buscar ao castelo ou indicasse onde lhe deviam ser enviados; que, de qualquer modo, não incomodasse mais a chancelaria de Estado com semelhantes intrigas e querelas.»
Restabelecer-se a ordem: «Cada vez que ouvia um ruído no pátio olhava para lá, na mais tormentosa expectativa que alguma vez lhe agitara o coração: a de ver os criados do barão aparecerem para lhe devolver os cavalos magros e esfomeados, talvez com palavras de desculpa, único caso em que a sua alma, educada na escola da vida, se teria resignado a qualquer coisa que não correspondia de modo algum àquilo que sentia. Mas pouco tempo depois veio a saber, por um viajante seu conhecido, que no castelo de Tronka continuavam a utilizar os cavalos nos trabalhos de lavoura do mesmo modo que os animais do barão, e, através da dor de descobrir o mundo em tão tamanha desordem, teve a alegria de ver restabelecer-se a ordem no seu próprio coração.»
Intimação: «[Michael Kohlhaas] sentou-se e redigiu uma sentença na qual, em nome do direito das gentes, condenava o barão Venceslau von Tronka a devolver no prazo de três dias, entregando-os em Kohlhaasenbrück, os murzelos que lhe tirara e arruinara nos trabalhos da lavoura, devendo cevá-los pessoalmente nas suas cavalariças.»
A visita a Martinho Lutero: «Lutero, com uma expressão contrariada, juntou os papéis que tinha espalhados na escrivaninha e calou-se. A atitude de desafio que aquele homem singular tomava em relação ao Estado contrariava-o, e, voltando a pensar na intimação que ele enviara de Kohlhaassenbrück ao barão, perguntou-lhe o que pretendia ele afinal do tribunal de Dresde. Kohlhaas respondeu:
- O castigo do barão em conformidade com a lei, a restituição dos cavalos no estado anterior e indemnização pelos prejuízos que tanto eu como o meu criado Herse sofremos com a violência de que fomos vítimas.»
Heinrich von Kleist: Michael Kohlhaas, o Rebelde. Editorial Inova, Porto, 1973. Tradução de Egito Gonçalves.
O despacho: «Decorrido esse tempo, tal como tinha previsto, Herse regressou do Brandeburgo, um pouco aliviado pelo tratamento, e com uma carta do governador acompanhada por um longo despacho. Naquela dizia-lhe sentir-se pesaroso por não poder fazer nada, afinal, pela sua causa; remetia-lhe o despacho recebido da chancelaria de Estado e aconselhava-o a retomar os cavalos deixados no castelo de Tronka, esquecendo o restante da sua queixa. A deliberação da chancelaria tinha o seguinte tom: ele, Kohlhaas, segundo o tribunal de Dresde, era um queixoso que não tinha mais que fazer; o barão, em casa de quem tinha deixado os cavalos, não lhos retinha de modo algum; que os mandasse buscar ao castelo ou indicasse onde lhe deviam ser enviados; que, de qualquer modo, não incomodasse mais a chancelaria de Estado com semelhantes intrigas e querelas.»
Restabelecer-se a ordem: «Cada vez que ouvia um ruído no pátio olhava para lá, na mais tormentosa expectativa que alguma vez lhe agitara o coração: a de ver os criados do barão aparecerem para lhe devolver os cavalos magros e esfomeados, talvez com palavras de desculpa, único caso em que a sua alma, educada na escola da vida, se teria resignado a qualquer coisa que não correspondia de modo algum àquilo que sentia. Mas pouco tempo depois veio a saber, por um viajante seu conhecido, que no castelo de Tronka continuavam a utilizar os cavalos nos trabalhos de lavoura do mesmo modo que os animais do barão, e, através da dor de descobrir o mundo em tão tamanha desordem, teve a alegria de ver restabelecer-se a ordem no seu próprio coração.»
Intimação: «[Michael Kohlhaas] sentou-se e redigiu uma sentença na qual, em nome do direito das gentes, condenava o barão Venceslau von Tronka a devolver no prazo de três dias, entregando-os em Kohlhaasenbrück, os murzelos que lhe tirara e arruinara nos trabalhos da lavoura, devendo cevá-los pessoalmente nas suas cavalariças.»
A visita a Martinho Lutero: «Lutero, com uma expressão contrariada, juntou os papéis que tinha espalhados na escrivaninha e calou-se. A atitude de desafio que aquele homem singular tomava em relação ao Estado contrariava-o, e, voltando a pensar na intimação que ele enviara de Kohlhaassenbrück ao barão, perguntou-lhe o que pretendia ele afinal do tribunal de Dresde. Kohlhaas respondeu:
- O castigo do barão em conformidade com a lei, a restituição dos cavalos no estado anterior e indemnização pelos prejuízos que tanto eu como o meu criado Herse sofremos com a violência de que fomos vítimas.»
Heinrich von Kleist: Michael Kohlhaas, o Rebelde. Editorial Inova, Porto, 1973. Tradução de Egito Gonçalves.
terça-feira, abril 27, 2004
O olhar
O mundo não existe enquanto realidade autónoma. O mundo é sempre função do olhar: do olhar de cada um de nós sobre o mundo.
Ainda o olhar
Não há uma 'ordem do mundo'. Há a nossa ideia do que é (ou deveria ser) a ordem do mundo.
Os grupos
Num grupo, em qualquer grupo, os diferentes olhares individuais aproximam-se no modo de entender o mundo. Em alguns desses grupos (num partido político ou num clube de motards, por exemplo), o mais certo é que, aos poucos, esses olhares acabem por coincidir. Não por uma convergência progressiva dos 'modos de ver', mas por uma voluntária privação do que, no olhar, é único, e distingue cada um de todos os outros.
Diacronia
O poder, de um modo geral, não apenas leva a que os olhares dos correligionários, num determinado momento, coincidam: mais que isso, cada um desses olhares se vai deslocando, conforme cada um dos outros se desloca, garantindo que essa coincidência se mantém no tempo. (As rupturas acontecem quando um dos olhares, ou vários, começa a recuperar a capacidade própria de 'ver'.)
Michael Kohlhaas, o Rebelde
Por razões administrativas (a suposta falta de um salvo-conduto), Michael Kohlhaas, a meio da viagem de negócios, vê-se obrigado a deixar dois cavalos como penhor nos domínios do barão Venceslau von Tronka. Dirige-se ao estábulo, contrata um rapaz a quem confia a segurança e o bem-estar dos animais, e segue viagem. Mais tarde, quando regressa para reaver os cavalos, encontra-os num estado lastimoso, usados de um modo vil nos trabalhos do campo, e fica a saber que o rapaz a quem pagara e confiara a guarda dos animais havia sido espancado e expulso logo depois da sua partida. Apesar da indignação, dispunha-se a abandonar o local e a esquecer o sucedido. Mas acaba por conhecer os pormenores da história, e compreende que há na arbitrariedade do barão alguma coisa que contraria profundamente o seu entendimento do mundo.
E é essa a história de Michael Kohlhaas, o Rebelde, de Heinrich von Kleist: por causa de dois cavalos que não lhe são restituídos nas condições em que fora obrigado a deixá-los, passará o resto da vida, armado de ferro e fogo, disposto a repor a 'ordem do mundo'.
E é essa a história de Michael Kohlhaas, o Rebelde, de Heinrich von Kleist: por causa de dois cavalos que não lhe são restituídos nas condições em que fora obrigado a deixá-los, passará o resto da vida, armado de ferro e fogo, disposto a repor a 'ordem do mundo'.
domingo, abril 25, 2004
SOPHIA
«Neste últimos tempos é certo a esquerda fez erros
Caiu em desmandos confusões praticou injustiças
Mas que diremos da longa tenebrosa e perita
Degradação das coisas que a direita pratica?
Que diremos do lixo do seu luxo - de seu
Viscoso gozo da nata da vida - que diremos
De sua feroz ganância e fria possessão?
Que diremos de sua sábia e tácita injustiça
Que diremos de seus conluios e negócios
E do utilitário uso dos seus ócios?
Que diremos de suas máscaras alibis e pretextos
De suas fintas labirintos e contextos?
Nestes últimos tempos é certo a esquerda muita vez
Desfigurou as linhas do seu rosto
Mas que diremos da meticulosa eficaz expedita
Degradação da vida que a direita pratica?»
Julho de 1976
[Sophia de Mello Breyner Andresen: Antologia. Figueirinhas, 1985.]
Caiu em desmandos confusões praticou injustiças
Mas que diremos da longa tenebrosa e perita
Degradação das coisas que a direita pratica?
Que diremos do lixo do seu luxo - de seu
Viscoso gozo da nata da vida - que diremos
De sua feroz ganância e fria possessão?
Que diremos de sua sábia e tácita injustiça
Que diremos de seus conluios e negócios
E do utilitário uso dos seus ócios?
Que diremos de suas máscaras alibis e pretextos
De suas fintas labirintos e contextos?
Nestes últimos tempos é certo a esquerda muita vez
Desfigurou as linhas do seu rosto
Mas que diremos da meticulosa eficaz expedita
Degradação da vida que a direita pratica?»
Julho de 1976
[Sophia de Mello Breyner Andresen: Antologia. Figueirinhas, 1985.]
O futuro
Grândola, a vila morena, já definiu os princípios estratégicos do seu desenvolvimento futuro: o golfe. Grândola pretende, a curto prazo, com sete campos, afirmar-se como destino de eleição da modalidade. À sombra, presume-se, duma azinheira.
Logo se vê
Cavaco Silva apresentou em Grândola, aclamado por populares que o incentivaram a entrar na corrida à presidência da República, o segundo volume da sua Autobiografia Política. Carlos Beato, presidente da Câmara e um dos capitães de Abril que acompanharam Salgueiro Maia na coluna militar que rumou a Lisboa na noite de 24 de Abril, não escondeu a sua admiração por Cavaco Silva, considerando (cf. DN) «ser ainda cedo para se pronunciar sobre a provável candidatura do ex-líder do PSD».
Permitir a opinião livre, às vezes
A propósito da rejeição, pela oposição, das Grandes Opções do Plano para 1987, Aníbal Cavaco Silva escreve na sua Autobiografia Política:
«Decidi convocar uma reunião da Comissão Política Nacional do partido para discutir o assunto. No início da reunião sublinhei mesmo que, face à gravidade da situação política que se vivia, gostaria de ouvir a opinião livre de cada um.»
«Decidi convocar uma reunião da Comissão Política Nacional do partido para discutir o assunto. No início da reunião sublinhei mesmo que, face à gravidade da situação política que se vivia, gostaria de ouvir a opinião livre de cada um.»
Afirma José António Saraiva (cf. Expresso)
«A emoção das revoluções só se vive uma vez.»
«Todas as comemorações têm qualquer coisa de falso, porque são a tentativa de repetir um sentimento único.»
«Nas comemorações as pessoas fingem-se felizes - mas, na verdade, não o estão.»
«Olhamos para os capitães de Abril, que eram jovens capitães nessa altura, e achamo-los velhos - o que faz aumentar a nostalgia.»
«As comemorações provocam-me um sentimento que está exactamente no extremo oposto do entusiasmo com que se vivia a revolução. Mais do que inúteis, julgo que as comemorações são contraproducentes.»
«A memória que tenho do 5 de Outubro, por exemplo, é a de meia dúzia de velhotes celebrando qualquer coisa que eu não entendia mas que me parecia muito antiga, porque a associava à imagem dos celebrantes.»
«As novas gerações detestam comemorações.».
«Para os jovens, que não viveram a data, deverá ser deprimente assistirem em silêncio ao espectáculo de um punhado de idosos contemplando um acontecimento ocorrido na época em que eram jovens.»
«Todas as comemorações têm qualquer coisa de falso, porque são a tentativa de repetir um sentimento único.»
«Nas comemorações as pessoas fingem-se felizes - mas, na verdade, não o estão.»
«Olhamos para os capitães de Abril, que eram jovens capitães nessa altura, e achamo-los velhos - o que faz aumentar a nostalgia.»
«As comemorações provocam-me um sentimento que está exactamente no extremo oposto do entusiasmo com que se vivia a revolução. Mais do que inúteis, julgo que as comemorações são contraproducentes.»
«A memória que tenho do 5 de Outubro, por exemplo, é a de meia dúzia de velhotes celebrando qualquer coisa que eu não entendia mas que me parecia muito antiga, porque a associava à imagem dos celebrantes.»
«As novas gerações detestam comemorações.».
«Para os jovens, que não viveram a data, deverá ser deprimente assistirem em silêncio ao espectáculo de um punhado de idosos contemplando um acontecimento ocorrido na época em que eram jovens.»
Não fugir das comemorações
Ao contrário de José António Saraiva, há quem não tenha das comemorações do 5 de Outubro a imagem de uma celebração de qualquer coisa que não se compreende. Ao contrário de José António Saraiva, há quem não associe a revolução de Abril às rugas e às olheiras coevas dos capitães desse tempo. Ao contrário do que pensa José António Saraiva, há jovens que não detestam comemorações. Ao contrário de José António Saraiva, há jovens que não acham deprimente o espectáculo das comemorações de Abril. Ao contrário de José António Saraiva, há quem lamente que o valioso património político do Expresso se dilua assim, como caca de bebé, nos editoriais da página 3.
sábado, abril 24, 2004
Um mar evolutivo
A manhã começou com o vento de leste a ondular as águas. Mas a tarde trouxe um mar chão. Um mar totó, subserviente, funcionário, liso, leve, como se estivesse a precisar dum 25 de Abril.
sexta-feira, abril 23, 2004
[os fiéis]
[Ésquilo, Os Persas]
A ignomínia não poderia
tocar-nos, a nenhum cântico fúnebre, a
nenhuns destroços de guerra
seria dado sobressaltar uns
corações assim
guardados pela indiferença
A ignomínia não poderia
tocar-nos, a nenhum cântico fúnebre, a
nenhuns destroços de guerra
seria dado sobressaltar uns
corações assim
guardados pela indiferença
quinta-feira, abril 22, 2004
Tarde
Estas crianças a brincar no recreio, correndo, saltando, cantando, felizes, às vezes parecem inverosímeis.
O cartão amarelo
Ao olhar os cartazes do PS para as europeias, plantados ao longo da 125, não posso deixar de sorrir a tristeza de assistir a este esforçado processo de descredibilização da sua própria classe que os políticos teimam em prosseguir. Notável... Quem é que mostra o ostensivo cartão amarelo do cartaz? Sousa Franco? O árbitro que passou as duas últimas noites na zona prisional da directoria do Porto da Polícia Judiciária? Ferro Rodrigues? O árbitro que foi já intimado da suspensão de toda e qualquer actividade desportiva? Markus Merk, que ontem manquejou a sua classe no relvado do Estádio do Dragão?
Depois queixam-se.
Depois queixam-se.
quarta-feira, abril 21, 2004
Um intervalo
Com a recente criação da Direcção Geral dos Recursos Florestais (cujo decreto fundador reconhece a floresta como «património essencial à economia do País e ao seu desenvolvimento sustentável»), o Algarve, em termos de estrutura orgânica do sector, passa de uma direcção de serviços e de quatro chefias de divisão para uma única chefia de divisão que, por sua vez, despachará com os superiores instalados... em Évora. No Algarve, em 2003, arderam mais de sessenta mil hectares de floresta. Quando se exigia um esforço mobilizador para os desafios que se colocam não apenas ao nível da reflorestação como dos mecanismos de gestão e prevenção, esta despromoção não pode deixar de se considerar preocupante - mais ainda se tivermos em conta que a restruturação do sector ocorre exactamente a par da criação da Grande Área Metropolitana, supostamente num esforço de descentralização administrativa acompanhado de novas competências e responsabilidades para a Região.
A meio do processo da Casa Pia, com o início da operação Apito Doirado, com os rumores de separação de dois famosos actores da telenovela e com o Euro-2004 à porta, talvez não fosse mau preservarmos alguns breves momentos de lucidez, racionalidade e espírito crítico.
A meio do processo da Casa Pia, com o início da operação Apito Doirado, com os rumores de separação de dois famosos actores da telenovela e com o Euro-2004 à porta, talvez não fosse mau preservarmos alguns breves momentos de lucidez, racionalidade e espírito crítico.
terça-feira, abril 20, 2004
Uma carta
Hoje recebi uma carta. Não, não foi um mail. Foi uma carta. Uma carta verdadeira. Como antigamente. Com um envelope, um selo dos correios, um carimbo. Com o endereço escrito em tinta permanente numa vagarosa caligrafia. Com uma folha no interior, manuscrita, dobrada em quadro.
Há pequenas coisas que fazem toda a diferença. E às vezes esquecemo-nos que a felicidade pode ser o somatório de pequenas coisas que fazem toda a diferença.
Há pequenas coisas que fazem toda a diferença. E às vezes esquecemo-nos que a felicidade pode ser o somatório de pequenas coisas que fazem toda a diferença.
domingo, abril 18, 2004
sábado, abril 17, 2004
Administração interna
Ao contrário dos fogos florestais, os fogos do amor podem-se combater mas não se podem prevenir.
sexta-feira, abril 16, 2004
Histórias do meu amigo hipocondríaco
Tromboses: «O Júlio tem que ter cuidado. É analfabeto. Está, portanto, particularmente sujeito aos ABC’s.»
Dormir: «Sim, é verdade que estive a noite toda acordado. Consegui não adormecer. Que queres? Estava com a ideia fixa de que ia passar a noite a sonhar que tinha insónias...»
Dormir: «Sim, é verdade que estive a noite toda acordado. Consegui não adormecer. Que queres? Estava com a ideia fixa de que ia passar a noite a sonhar que tinha insónias...»
quinta-feira, abril 15, 2004
Lições de filosofia política
Vê-se que Aníbal Cavaco Silva leu Aristóteles e pescou à linha nas suas teorias sobre o riso, eventualmente por interpostos comentários de Tomás de Aquino. É assim que Cavaco Silva vê alguma virtude no brincar, compreendendo que o riso pode ter um módico de utilidade. Por exemplo, no aliviar de tensões que por um instante estejam a prejudicar o desenvolvimento das actividades sérias. Mas, claro, apenas com esse objectivo e a espaços alargados (digamos: de dois em dois meses), regressando-se de imediato, depois do breve e contido riso, ao rigor do siso. A leitura, no entanto, deverá ter sido parcial: porque Cavaco contrapõe o riso ao carácter produtivo, e isso é que parece que não vinha assim tão claro no Aristóteles... Já de mais difícil filiação é a teoria que relaciona a existência de intervalos nas reuniões de trabalho com o aumento dos graus de desordem.
Para se compreender melhor, vejam-se estes dois excertos da sua Autobiografia Política:
A ideia da desordem: «Na condução dos trabalhos do Conselho [de Ministros] procurei sempre manter o formalismo necessário à afirmação e preservação da dignidade do órgão. (...) Poucas vezes fiz intervalo; os intervalos davam-me a ideia de desordem, cada um a andar para o seu lado, a entrar e a sair da sala, uma imagem de pouca dignidade.»
Rir mantendo a compostura: «Alguns ministros com maior sentido de humor, como Álvaro Laborinho Lúcio, tinham às vezes 'saídas' nas suas intervenções que punham todos a rir. Mas a compostura era sempre mantida e os trabalhos rapidamente readquiriam o seu carácter sério e produtivo.»
Para se compreender melhor, vejam-se estes dois excertos da sua Autobiografia Política:
A ideia da desordem: «Na condução dos trabalhos do Conselho [de Ministros] procurei sempre manter o formalismo necessário à afirmação e preservação da dignidade do órgão. (...) Poucas vezes fiz intervalo; os intervalos davam-me a ideia de desordem, cada um a andar para o seu lado, a entrar e a sair da sala, uma imagem de pouca dignidade.»
Rir mantendo a compostura: «Alguns ministros com maior sentido de humor, como Álvaro Laborinho Lúcio, tinham às vezes 'saídas' nas suas intervenções que punham todos a rir. Mas a compostura era sempre mantida e os trabalhos rapidamente readquiriam o seu carácter sério e produtivo.»
quarta-feira, abril 14, 2004
Ainda Raskólnikov
Talvez o mais terrível seja perceber que ninguém nos derrotou. Que fomos nós que perdemos o jogo por desistência. Baixando os braços.
terça-feira, abril 13, 2004
Pedra sobre pedra
A nossa sensibilidade para as questões patrimoniais contém-se geralmente no castelo, na igreja, na catedral, no palacete, em tudo quanto encha o olho pela volumetria, a cércea franca ou a poeira de quatro gerações. No Algarve, assim distraídos, destruímos ou deixamos destruir diariamente um património tão ímpar como desprotegido e subvalorizado. Algum é muito recente. Mas nós precisamos primeiro da delapidação para depois nos vir o remorso dela. E assim, deixando agora que as máquinas soterrem ou reduzam a escombros os seus principais elementos, cá andaremos mais tarde de lupa e candeia à procura dos seus restos. Entretanto, não há poço, cisterna, azenha, eira, muro de pedra solta, casa de água única, torneja, reixa, açoteia ou platibanda (isto são só exemplos) que resistam a esta voracidade. Uma voracidade militante onde a ganância e a ignorância caminham a par sem se fazerem sombra.
Crime e Castigo
O problema de Raskólnikov é que não podia expiar o seu crime: pela razão simples de que não conseguia acusar-se a si mesmo. É verdade que matou. Mas o crime (essa leve falta) só o era na justa medida em que não servira para atingir os seus grandiosos fins. Preso na Sibéria, rendido, percorria-o uma indefinida inquietude e a sensação terrível de que se sacrificara sem finalidade. Deixou, portanto, de ter interesse na vida. Porque viver parecia significar apenas existir.
Mas a Primavera é assim: uma eterna possibilidade de redenção. E Raskólnikov, indiferente a tudo (incluindo o infinito amor de Sónia Semiónovna), olhou um dia o rio largo e deserto, a estepe banhada pelo sol. Tinham chegado os dias primaveris: tépidos, claros. E, de súbito, na segunda semana depois da Páscoa, sob esse impulso renovador da Primavera, toda a sua desgraça lhe pareceu exterior e superficial. E, de súbito, compreendeu que um futuro radioso era ainda possível. Que a vida podia ainda fazer sentido. Que podia escolher entre a luz e a sombra.
Na Primavera é assim: há sempre uma linha, uma fina membrana, que separa o que é e o que poderia ser. Como hoje: chego à janela, olho o dia claro, limpo, redentor, o céu muito azul, as folhas de novo nas árvores. E compreendo que é possível escolher. Mesmo que, escolhendo a luz, não nos seja ainda possível libertarmo-nos da sombra.
Mas a Primavera é assim: uma eterna possibilidade de redenção. E Raskólnikov, indiferente a tudo (incluindo o infinito amor de Sónia Semiónovna), olhou um dia o rio largo e deserto, a estepe banhada pelo sol. Tinham chegado os dias primaveris: tépidos, claros. E, de súbito, na segunda semana depois da Páscoa, sob esse impulso renovador da Primavera, toda a sua desgraça lhe pareceu exterior e superficial. E, de súbito, compreendeu que um futuro radioso era ainda possível. Que a vida podia ainda fazer sentido. Que podia escolher entre a luz e a sombra.
Na Primavera é assim: há sempre uma linha, uma fina membrana, que separa o que é e o que poderia ser. Como hoje: chego à janela, olho o dia claro, limpo, redentor, o céu muito azul, as folhas de novo nas árvores. E compreendo que é possível escolher. Mesmo que, escolhendo a luz, não nos seja ainda possível libertarmo-nos da sombra.
segunda-feira, abril 12, 2004
Península de Cacela
As garças que cruzaram a barreira arenosa, no sábado de manhã, deixando pequenas sombras na água da Ria, pareciam intemporais. Como se fossem elas as que Ibne Darrague Alcacetali, no século X, deixou que poisassem nos seus versos.
Os grãos do ópio
As papoilas, de súbito, cresceram junto às linhas de figueiras. Deve ser da excessiva acidez do terreno. Seja como for: um vermelho vivo, quase glorioso, contra o verde. E, de entre elas, as papoilas do ópio. Algum tempo depois de caídas as pétalas, cortam-se as cabeças e recolhem-se os minúsculos grãos, em estando escuros, quase secos. Antigamente, no Algarve, misturavam-se na água e levavam-se ao lume. Fazia-se um chá que se dava às crianças. Era o «chá de dormideira». As crianças dormiam que nem anjinhos. Pudera.
sábado, abril 10, 2004
[O domingo de ramos]
Não subas a escaleira
repara como a humidade deixou intactas
na parede as marcas da
fotografia do largo
um domingo qualquer depois
da primeira comunhão
O futebol, os discos pedidos, a
mesa festiva
o que procuras que não tivesse
vagarosamente sucumbido
ao exercício
da mágoa
repara como a humidade deixou intactas
na parede as marcas da
fotografia do largo
um domingo qualquer depois
da primeira comunhão
O futebol, os discos pedidos, a
mesa festiva
o que procuras que não tivesse
vagarosamente sucumbido
ao exercício
da mágoa
sexta-feira, abril 09, 2004
[o tempo:]
em meados de janeiro
olhas as amendoeiras em flor
e o que vês são já os frutos
como se estivesses na casa do Verão
a olhar as árvores carregadas de frutos
e sentisses por um instante atravessar-te
a memória (uma saudade terrível
das amendoeiras em flor
olhas as amendoeiras em flor
e o que vês são já os frutos
como se estivesses na casa do Verão
a olhar as árvores carregadas de frutos
e sentisses por um instante atravessar-te
a memória (uma saudade terrível
das amendoeiras em flor
quinta-feira, abril 08, 2004
[podes estar longe]
Os Incêndios
di-lo em voz alta
compreendes agora como é
poderosa a arte da evocação?
em vez de subir a encosta correr
os montes em vez
de olhar uma a
uma cada uma das árvores mortas onde
lavrou o fogo
di-lo apenas em voz alta
Os Incêndios
podes estar longe
podes ter os olhos fechados
a poderosa arte da evocação
di-lo em voz alta
compreendes agora como é
poderosa a arte da evocação?
em vez de subir a encosta correr
os montes em vez
de olhar uma a
uma cada uma das árvores mortas onde
lavrou o fogo
di-lo apenas em voz alta
Os Incêndios
podes estar longe
podes ter os olhos fechados
a poderosa arte da evocação
[tarde aprendemos]
era um jogo da infância
havia sempre menos cadeiras que crianças não
não foi teres perdido a vez
na realidade não havia Nenhuma cadeira
onde alguém pudesse sentar-se
havia sempre menos cadeiras que crianças não
não foi teres perdido a vez
na realidade não havia Nenhuma cadeira
onde alguém pudesse sentar-se
quarta-feira, abril 07, 2004
[o Olhar]
um azul que ninguém
nenhuma voz
quer dizer
nenhuma imagem
quer dizer o voo das aves
uma árvore
o céu de junho
quer dizer
nada no mundo se compara
ao modo como Olhas o mundo
nenhuma voz
quer dizer
nenhuma imagem
quer dizer o voo das aves
uma árvore
o céu de junho
quer dizer
nada no mundo se compara
ao modo como Olhas o mundo
[dos limites da Linguagem]
as palavras ou
seja
a gramática não garante
necessariamente uma ordem
ou seja não
convoca necessariamente
não une ou
seja
terás razão ao insistir que
estes jogos de Linguagem estão
usados
ou seja
em boa verdade é como se já
não tivéssemos Nada
que dizer um ao outro
seja
a gramática não garante
necessariamente uma ordem
ou seja não
convoca necessariamente
não une ou
seja
terás razão ao insistir que
estes jogos de Linguagem estão
usados
ou seja
em boa verdade é como se já
não tivéssemos Nada
que dizer um ao outro
terça-feira, abril 06, 2004
Uma história infelizmente verdadeira
Em Maio de 2000 foi promulgada legislação enquadradora de um «conjunto de medidas de política de acção económica a médio prazo com vista ao desenvolvimento estratégico para os diversos sectores de actividade da economia portuguesa». Neste âmbito, foi identificado «um conjunto de produtos que incide particularmente sobre o aproveitamento e valorização do património edificado e o turismo de natureza e sustentável, desportivo, de cultura e de negócios».
Este sistema de incentivos, designado por SIVETUR, apoia que tipo de projectos? Apoia «projectos de recuperação ou adaptação de património classificado», «projectos de turismo de natureza», «projectos de turismo sustentável, localizados em áreas protegidas e em áreas contíguas a estas» e, finalmente, «projectos de animação turística», onde se incluem os campos de golfe, as marinas ou portos de recreio, os centros de congressos e os parques temáticos.
Este sistema de incentivos, no Algarve, assume uma especial importância. Desde logo, ao apostar na diversificação de produtos turísticos e ao enfatizar os projectos no domínio da defesa e valorização do património e que se integrem no conceito de «turismo sustentável».
Pois muito bem. Imagine agora um lorpa que, cedendo à tentação de transformar em betão seis hectares de pomares e hortas, decide avançar com um projecto enquadrado pela alínea do «turismo sustentável». Agro-turismo, por exemplo. Faz o projecto, avança com os estudos de viabilidade económica, e apresenta-se nos balcões do SIVETUR. E imagine que não lhe aceitam a candidatura. Porquê? Porque ao contrário das marinas e dos campos de golfe, o apoio aos projectos de turismo sustentável está dependente «da existência de um plano de acção acordado entre a entidade gestora da respectiva área protegida, uma entidade a indicar pela Secretaria de Estado do Ordenamento do Território, uma entidade a indicar pela Secretaria de Estado do Turismo, um representante dos respectivos órgãos regionais de turismo e as autarquias que integram o respectivo território ou que com ele sejam contíguas». Imagine que o lorpa pergunta: mas então o plano de acção não está ainda elaborado? E que lhe respondem: não, ainda falta acertar uns pormenores. E que o lorpa insiste: mas não se passaram já quatro anos desde que saiu o Decreto-Lei nº 70-B/2000, de 5 de Maio? E que respondem: sim, é verdade, mas sabe como é.
É, a gente sabe. Os apoios previstos para o turismo sustentável, neste momento, quatro anos depois de aprovados em Conselho de Ministros, não foram ainda operacionalizados. No Algarve não é grave. Sempre se pode avançar com um loteamento em vez dum projecto de agro-turismo, ou arranjar parceiros para construir mais uma marina ou um campo de golfe, para os quais o SIVETUR tem apoios. E não são necessários planos de acção. Basta o discernimento estratégico.
Este sistema de incentivos, designado por SIVETUR, apoia que tipo de projectos? Apoia «projectos de recuperação ou adaptação de património classificado», «projectos de turismo de natureza», «projectos de turismo sustentável, localizados em áreas protegidas e em áreas contíguas a estas» e, finalmente, «projectos de animação turística», onde se incluem os campos de golfe, as marinas ou portos de recreio, os centros de congressos e os parques temáticos.
Este sistema de incentivos, no Algarve, assume uma especial importância. Desde logo, ao apostar na diversificação de produtos turísticos e ao enfatizar os projectos no domínio da defesa e valorização do património e que se integrem no conceito de «turismo sustentável».
Pois muito bem. Imagine agora um lorpa que, cedendo à tentação de transformar em betão seis hectares de pomares e hortas, decide avançar com um projecto enquadrado pela alínea do «turismo sustentável». Agro-turismo, por exemplo. Faz o projecto, avança com os estudos de viabilidade económica, e apresenta-se nos balcões do SIVETUR. E imagine que não lhe aceitam a candidatura. Porquê? Porque ao contrário das marinas e dos campos de golfe, o apoio aos projectos de turismo sustentável está dependente «da existência de um plano de acção acordado entre a entidade gestora da respectiva área protegida, uma entidade a indicar pela Secretaria de Estado do Ordenamento do Território, uma entidade a indicar pela Secretaria de Estado do Turismo, um representante dos respectivos órgãos regionais de turismo e as autarquias que integram o respectivo território ou que com ele sejam contíguas». Imagine que o lorpa pergunta: mas então o plano de acção não está ainda elaborado? E que lhe respondem: não, ainda falta acertar uns pormenores. E que o lorpa insiste: mas não se passaram já quatro anos desde que saiu o Decreto-Lei nº 70-B/2000, de 5 de Maio? E que respondem: sim, é verdade, mas sabe como é.
É, a gente sabe. Os apoios previstos para o turismo sustentável, neste momento, quatro anos depois de aprovados em Conselho de Ministros, não foram ainda operacionalizados. No Algarve não é grave. Sempre se pode avançar com um loteamento em vez dum projecto de agro-turismo, ou arranjar parceiros para construir mais uma marina ou um campo de golfe, para os quais o SIVETUR tem apoios. E não são necessários planos de acção. Basta o discernimento estratégico.
[Os estrangeiros]
Nómadas, volúveis
só o logro os aproximava ainda da
memória da neve
dos caminhos subindo a
encosta pelas curvas de nível
das margens onde o inverno
vagarosamente
depunha as argilas luminosas
só o logro os aproximava ainda da
memória da neve
dos caminhos subindo a
encosta pelas curvas de nível
das margens onde o inverno
vagarosamente
depunha as argilas luminosas
segunda-feira, abril 05, 2004
[Um tema dos «the the»]
Foi a melhor compra que fizeste
o equalizador
como é possível que esta música
nunca passe na rádio
pára depois da curva, desliga
os faróis
vê como a névoa erguendo-se no
vale anuncia a manhã
é como se tudo nos pertencesse
como se tudo pudesse pertencer-nos
tudo o que realmente importa no mundo
a música, sei lá
o amor
o equalizador
como é possível que esta música
nunca passe na rádio
pára depois da curva, desliga
os faróis
vê como a névoa erguendo-se no
vale anuncia a manhã
é como se tudo nos pertencesse
como se tudo pudesse pertencer-nos
tudo o que realmente importa no mundo
a música, sei lá
o amor
Os limites
No início dos anos 20, a pintura de Mondrian caminha para a depuração formal, para a simplicidade máxima de uma trama de linhas ortogonais e pequenos rectângulos de cores primárias. Van Doesburg, seu antigo companheiro de aventuras estéticas (que vinham antes ainda do tempo da revista De Stijl), traiu estes princípios ao permitir-se a heresia de desenhar linhas diagonais. Estávamos em 1925. Mondrian viu um destes quadros e nunca mais lhe falou.
Carlos Alves, numa noite de Novembro de 1996, fez uma renúncia num jogo de sueca. Fernando Pires, seu colega e amigo íntimo desde a escola primária, poisou as cartas, levantou-se da mesa e nunca mais lhe falou.
É assim. Há coisas em que não é possível transigir.
Carlos Alves, numa noite de Novembro de 1996, fez uma renúncia num jogo de sueca. Fernando Pires, seu colega e amigo íntimo desde a escola primária, poisou as cartas, levantou-se da mesa e nunca mais lhe falou.
É assim. Há coisas em que não é possível transigir.
domingo, abril 04, 2004
O Inverno
Gosto do Inverno porque gosto do Verão. Gosto da chuva e da tempestade porque gosto dos dias claros sem uma nuvem. Gosto do vento e da neve porque gosto do sol a pique sobre a terra castanha. Gosto do Inverno porque é preciso o Inverno para termos saudades do Verão.
Um dia
[fala Krugger, em Amado Monstro]
Sempre temi esse dia
em que um espelho me devolveria
as imagens verdadeiras.
Sempre temi esse dia
em que um espelho me devolveria
as imagens verdadeiras.
quinta-feira, abril 01, 2004
São outros países...
Parece que as chamadas para o INEM faladas em inglês e francês têm maior probabilidade de não serem socorridas do que as efectuadas em português ou espanhol. Isto é inadmissível... É bem verdade que somos um país atrasado... Eu vou contar uma história. No início do ano, em Berlim, liguei para o serviço homólogo do INEM na Alemanha e expliquei-me assim: «Bom dia. Olhe, menina, desconcentrei-me aqui no cruzamento da Friedrichstr. com a Mittelstr. e derrapei. Subi um lancil e torci o pescoço. Podiam fazer o obséquio de me enviar um médico?». E a verdade é que a senhora, do outro lado da linha, respondeu-me logo. Num tom interrogativo, é certo, mas respondeu. Dizia «vasse?, vasse?», ou coisa que o valha. Via-se que estava preocupada. Que me queria ajudar. Ou seja, ela deve-me ter percebido, eu é que não a percebi a ela.
São outros países...
São outros países...
O cão polícia da SIC
O episódio de hoje chamava-se «Atentado contra o Rex». Saí do restaurante logo depois do começo do episódio, portanto não segui o enredo. Mas fiquei preocupado. Espero que o bicho não morra. Só faltava ficarmos privados de mais uma série de culto por culpa do argumentista.
As tardes de sábado
O preço dos combustíveis, desde o início do ano, tem aumentado de quinze em quinze dias. Sei estas coisas porque leio jornais. De resto, e até ver, o problema não me tem afectado particularmente. Nas tardes de sábado vou a Ayamonte, ali mesmo à beirinha de casa, e encho o depósito. (O patriotismo leva-me a escolher a Galp.) Poupo 10 euros. Aproveito e como umas tapas. Passo pelo supermercado e compro carne, leite e iogurtes: são mais em conta. Só depois regresso e só então costumo comprar o Expresso e ler os editoriais de José António Saraiva.
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